Una contraseña débil es la puerta más fácil para entrar a tu correo, tus redes o tus documentos. Crear buenas contraseñas no es difícil si lo haces con método.
Qué hace fuerte a una contraseña
- Longitud: mientras más larga, mejor. Para cuentas importantes, 16 caracteres o más.
- Aleatoriedad: evita nombres, fechas y palabras comunes con un número al final.
- Unicidad: una contraseña distinta para cada cuenta.
Cómo generarla
Abre el generador de contraseñas, elige la longitud y los tipos de caracteres y copia el resultado. Se genera en tu navegador con el generador aleatorio seguro del propio navegador, y no se guarda ni se envía a ningún lado. La página muestra una estimación de fortaleza en bits: más bits significa más difícil de adivinar por fuerza bruta.
Si un sitio no acepta símbolos, desmárcalos y aumenta la longitud. También puedes evitar caracteres que se confunden, como O y 0.
Dónde guardarlas
Un administrador de contraseñas es la mejor opción: recuerda las claves por ti y solo necesitas memorizar una principal. Evita guardarlas en notas sin protección o enviarlas por el mismo canal que el dato que protegen.
Úsalas para proteger archivos
Con una contraseña fuerte puedes proteger un PDF antes de enviarlo. Si más adelante recibes un PDF protegido y conoces la clave, puedes quitarla para guardarlo abierto. Si olvidas la contraseña de un PDF que tú protegiste, no hay forma de recuperarla.
Un caso práctico: compartir el Wi-Fi
Puedes crear una clave de Wi-Fi larga y compartirla con un código QR, para que tus invitados se conecten sin tener que escribirla.