Un código QR evita escribir direcciones largas. Sirve para el menú de un restaurante, la contraseña del WiFi o un chat directo contigo.

Estáticos y dinámicos

Un QR estático lleva la información dentro del propio dibujo: nunca caduca y no depende de nadie. Un QR dinámico apunta a un enlace intermedio que puedes cambiar, pero muchos servicios lo cobran y dejan de funcionar si cancelas. El generador de QR crea códigos estáticos, así que son gratis y permanentes.

Tres usos que funcionan

WiFi. Elige el tipo Red WiFi, escribe el nombre y la contraseña y pega el código en la sala o la recepción. Quien lo escanee con su celular se conecta sin teclear.

WhatsApp. Escribe tu número con lada de país (por ejemplo 52 y tu número) y, si quieres, un mensaje inicial como «Hola, quiero cotizar». El QR abre el chat contigo.

Menú o sitio web. Pega el enlace. Si cambia, tendrás que generar otro código, así que revisa que la dirección sea definitiva.

Para que siempre se escanee

  • Usa colores oscuros sobre fondo claro; evita invertirlos.
  • Deja el margen blanco que rodea el código.
  • Al imprimir, descarga el SVG o el tamaño de 2048 px para que no se vea borroso.
  • Si le pones un logo encima, elige corrección de errores Máxima y tapa menos de una cuarta parte del código.
  • Pruébalo con dos celulares distintos antes de imprimir cientos.

Dónde colocarlo

A la altura de la vista, en un lugar con buena luz y con una frase que diga para qué sirve («Escanea para ver el menú»). Un QR sin explicación casi nadie lo escanea.